24 malos hábitos que debes eliminar de tu vida


Para determinar la mejor manera de conseguir cualquier meta que te propongas, primero empieza por definir qué cosas debes evitar. Identificando qué no debes hacer, sabrás qué malos hábitos tienes que cambiar para conseguir tu propósito.

Dividamos nuestras vidas en las siguientes 4 áreas principales, y analicemos dónde están las 24 mayores trampas que debemos evitar.

Salud

Con lo ajetreado que es nuestro día a día, qué difícil se hace poder cuidar de nuestra salud de manera adecuada. Primero, porque salimos tarde de trabajar. Y luego, porque una vez hayamos llegado a casa nos esperan más tareas y obligaciones que tenemos que realizar. Y si además tenemos hijos, ya tenemos todo nuestro tiempo ocupado.

Además del tiempo que se nos va en trabajar, entre desplazarnos del trabajo a casa, y realizar las tareas del hogar se nos va toda nuestra energía.

De manera que muchos días no nos quedan ni tiempo, ni ganas, ni energía para cuidar nuestra salud de manera adecuada.

La salud es la cimentación sobre la que se sustenta todo el bienestar que podamos tener en la vida. Conseguir cualquier sueño que nos propongamos será condicionado a que tengamos buena salud. Y es que muchas veces no valoramos lo que es tener buena salud hasta que la dejamos de tener.

¿Qué cosas nos impiden tener buena salud?

No tener una dieta equilibrada

Nuestro cuerpo necesita nutrientes para que podamos desarrollar nuestra actividad, para mantenernos en buen estado físico, y para poder combatir muchas enfermedades e infecciones. Acciones que pueden desequilibrar nuestra dieta son:

  • Comer en exceso, o comer en cantidades insuficientes
  • No comer verduras, frutas o legumbres
  • Comer alimentos ricos en grasas saturadas y azucares
  • Consumir alcohol en exceso

Si nuestra dieta no es equilibrada, esto puede causar:

  • Enfermedades e infecciones
  • Sobrepeso y obesidad
  • Falta de crecimiento saludable del cuerpo
  • Salud mental menor
  • Peor aspecto físico

Salud. Cambia tus malos hábitos. Cuida tu dieta. Deja la comida basura

No dormir las horas suficientes

Durante el sueño, nuestro cuerpo se recupera y se recarga de energía. Además, aunque a priori no lo parezca, mientras dormimos existe una gran actividad en nuestro cerebro, ya que se liberan hormonas necesarias para limpiarlo y recargarlo para el día siguiente.

Lo sano es dormir entre 7 y 9 horas al día, dependiendo de cada persona. Nunca menos de 6 (ni más de 11).

Si no dormimos el mínimo número de horas necesario durante un periodo prolongado, esto puede causar trastornos físicos y mentales.

El sueño reparador fortalece nuestro sistema inmunitario, lo cual nos ayuda a ser más resistentes a las enfermedades.

Desde el punto de vista psicológico, la falta de sueño se puede traducir en un bajo estado de ánimo y un menor ´aguante´, ya que nos sentiremos más nerviosos e irritados más fácilmente.

También nos costará más mantener la atención, y se reducirá nuestra capacidad de aprendizaje y retención de información.

Fumar

Es la principal causa de enfermedad, discapacidad y mortalidad en el mundo. Cada año mueren 5 millones de personas en el mundo a consecuencia de los efectos del tabaquismo.

Se estima que un 50 % de las personas que mueren por causa de una enfermedad consecuencia del consumo de tabaco vive unos 10-15 años menos que una persona no fumadora. Los datos hablan por sí solos.

No hacer ejercicio

Constituye el segundo factor de riesgo más importante para la salud, tras el tabaquismo. Una vida sedentaria hace que se debiliten los huesos y que perdamos masa muscular. También favorece la aparición de sobrepeso y la enfermedad cardiovascular.

Abusar de medicamentos

El consumo de medicamentos en grandes cantidades pueden provocar reacciones que interfieren en la interacción que tenemos con nuestro entorno.

La ingesta excesiva de medicamentos puede producir el debilitamiento del sistema de inmunidad y aumentar la susceptibilidad a enfermedades, por lo que la toma de medicamentos consigue justo el efecto contrario al deseado.

Además, supone un sobre-esfuerzo para nuestro hígado que ha de trabajar mucho más para procesar los químicos que los medicamentos contienen. Este sobre-esfuerzo puede dañar nuestro sistema hepático.

También puede acarrear problemas psicológicos, ya que los medicamentos pueden alterar la química de nuestro cerebro. Esto puede afectar nuestra capacidad de tomar decisiones y de actuar de manera normal, y hasta puede crear adicción a dichos medicamentos.

Las preocupaciones

Pre-ocupación” conlleva el dedicarle tiempo a algo que todavía no ha ocurrido. Implica que nuestro cuerpo se ponga en tensión y nuestra mente se ponga a trabajar.

Cuanto más nos preocupamos por algo negativo, más quedará atrapada nuestra mente en las emociones de miedo, enfado o tristeza que estamos sintiendo.  Estos pensamientos tienden a enfocar en los aspectos negativos de la situación en vez de buscar soluciones, por lo que se crea un círculo vicioso.

El estrés

Es un mecanismo de defensa que utiliza nuestro cuerpo para prepararse y tratar con situaciones de peligro.

Nuestro cuerpo segrega cortisol que aumenta los niveles de azúcar en sangre y la presión arterial, lo que se traduce en un aumento del sentimiento de tensión física y emocional.

Es como si fuéramos en coche con el motor a 4.000 revoluciones, en vez de las 2.000 revoluciones de una marcha normal. Si esta situación se prolonga, al final el motor acabará dañándose.

Trasladándolo a nuestro propio cuerpo, en una situación de peligro el estrés es útil para la supervivencia.

Lo que ocurre es que, en nuestro día a día, nuestra mente nos hace creer que estamos ante una situación de peligro, a pesar de que en realidad no haya ningún riesgo inmediato para nuestra supervivencia.

Por lo que si el estrés dura mucho tiempo, los efectos pueden ser negativos para nuestra salud.

Amor

Estamos en este mundo para llenar nuestras vidas de otras personas. A todos nos gusta querer y sentirnos queridos.

¿Qué cosas nos impiden tener amor?

No quererse a un@ mism@

Para poder amar bien a otra persona, lo fundamental es primero querernos a nosotros mismos. El amor propio es en definitiva sentirse bien con uno mismo, aceptando que cada uno somos como somos, tanto por nuestros defectos y como por nuestras virtudes. Si nos sentimos bien con nuestra forma de ser, de pensar y de hacer, nos valoraremos como seres humanos y estaremos en paz nosotros mismos, y por consiguiente con los demás.

Ser egoísta

Hasta cierto punto todos somos egoístas. Pero en el amor, como en cualquier relación, ser egoísta en exceso supone que una relación, que debería ser de igualdad, deje de serlo. Algunas características de ser egoísta son:

  • Estar poco dispuesto a compartir
  • Tratar de obtener recompensas de situaciones cotidianas
  • Sentirse ofendido o rencoroso cuando no se consigue lo que se quiere
  • Esforzarse poco, y cuando se hace es en el beneficio propio
  • No interesarse por los demás, solo por uno mismo

Los individuos que se anteponen siempre a los demás y piensan “primero yo, y después yo también” crean relaciones tóxicas con las demás personas, ya sean de pareja, en el trabajo o en la amistad.

Malos Hábitos. No seas egoista

No ser sociable

Las personas menos sociables están menos abiertas a las relaciones con las demás personas. Esto puede ser una elección a consciencia. Es posible que nos enfoquemos solo en nuestras vidas, y prestemos poca atención a tener una vida más social.

Pero la causa suele erradicar en la timidez o inseguridad que siente a la hora de relacionarse con otras personas. Esa timidez o inseguridad puede tener como origen alguna mala experiencia de carácter social que hayamos tenido en algún momento de nuestra vida.

Aunque a todo el mundo le gusta sentirse querido, a veces el miedo al rechazo es mayor a las ganas de obtener ese amor de los demás, lo cual finalmente nos dificulta poder llenar nuestra vida de amor en el sentido más amplio de la palabra.

No ser simpático ni agradable

Cuando nos relacionamos con los demás, nos sentimos más atraídos hacia aquellas personas que nos hacen sentir bien. Cuando no somos simpáticos ni agradables hacia los demás, transmitimos falta de interés y de consideración por la otra persona, y tendremos como resultado que la otra persona tampoco sienta afección por nosotros.

Para que cualquier relación sea duradera, ha de haber reciprocidad de afección entre ambas personas. No ser simpático o afable impide que haya esa afección en ambos sentidos.

No ser de confianza

Cualquier relación duradera entre dos personas se basa en una confianza mutua. Si nuestras acciones no se corresponden a nuestras promesas, conseguiremos que la otra persona sienta que no puede confiar en nosotros ni en nuestra palabra.

Quedarnos de brazos cruzados hasta que el amor aparezca

Como todo en la vida, si queremos conseguir algo, hay que salir a buscarlo. No vale con decir que queremos encontrar amistad o amor, y mientras tanto quedarnos en casa con los brazos cruzados. La amistad y el amor no van a venir cayendo desde el cielo.

Dinero

Todos conocemos el refrán que dice que “el dinero no da la felicidad”. Por supuesto que se puede ser feliz teniendo poco dinero. El dinero no da la felicidad, pero ayuda.

Porque nos facilita muchas cosas, y nos permite realizar muchas de las cosas que nos hacen sentir bien.

Seamos sinceros con nosotros mismos. Pensemos bien lo que para cada uno de nosotros suponga el dinero.

Si es importante para ti, o si ves que tener (más) dinero te ayuda y es parte de lo que quieres conseguir;

¿Qué cosas impiden tener riqueza?

Gastar mucho, ahorrar poco 

Independientemente de nuestro nivel de ingresos, gastar mucho en caprichos y cosas que no necesitamos realmente, y ahorrar poco es una mentalidad que nos alejará de conseguir (mayor) riqueza.

Abundancia. Para ganar más dinero, empieza por gastar menos. Malos Hábitos

No tener un plan para incrementar nuestros ingresos

Para conseguir mejorar cualquier aspecto de nuestra vida, la ausencia de un plan de acción con pasos y plazos concretos dificultará salir de la rutina e incrementar nuestros ingresos actuales.

No tener el conocimiento suficiente para dedicarnos a lo que quisiéramos

Dar un salto cualitativo en el nivel de nuestros ingresos, implicará hacer un cambio drástico en la manera de generar ingresos que hayamos tenido hasta ahora.

Posiblemente requiera un tipo de trabajo en el que no tengamos formación o experiencia aún. No disponer de ese conocimiento será un obstáculo para conseguir realizar ese cambio que buscamos.

No rodearse de gente pudiente

Somos el resultado de la media de las 5 personas con las que más tiempo pasamos.

Porque de manera inconsciente vamos copiando, y se nos va ‘pegando’, la forma de hacer de los demás. Esto lo podemos observar de manera muy clara en cualquier grupo de amigos adolescentes.

Si nos fijásemos, nos daríamos cuenta de que todos se visten de manera muy similar, y en cuanto uno de los ellos aparezca con algo nuevo (pongamos, una prenda de una marca determinada) el resto en mayor o menor medida acabará siguiendo ese ejemplo.

Si lo que queremos conseguir es mayor riqueza, y no nos rodeamos de personas que van por delante en el camino para que de manera consciente o inconsciente nos ayuden y nos enseñen, difícilmente subiremos de nivel.

No confiar en uno mismo

Cualquier logro empieza por la determinación y la convicción de querer conseguir una meta. Para sobreponernos al miedo inicial de abordar un cambio radical en tu vida, necesitamos primero confiar en nosotros mismos y en nuestro potencial.

Quedarnos en nuestra zona de confort y no tomar acción

Todo cambio requiere de tomar acción. Nuestra rutina diaria nos da una sensación de seguridad, ya que percibimos tener el control de lo que nos va a pasar en nuestro día a día, en el trabajo, en casa y en las actividades que realizamos en el resto de nuestro tiempo libre.

Sin embargo, querer quedarnos en nuestra zona de confort, nos impedirá dar el salto, sobreponernos a la pereza inicial y pasar a la acción.

Felicidad

¿Qué cosas no ayudan a ser feliz?

No dedicarnos a cosas que nos gustan hacer

Durante el tiempo que dedicamos a nuestros hobbies y a las cosas que nos gustan hacer, básicamente nos sentimos bien.

La cuestión es que con todas nuestras obligaciones del día a día es cada vez más difícil conseguir tiempo libre para dedicarnos a esas cosas y actividades que nos encantan. Cuanto menos tiempo logremos para hacer cosas de disfrute, mayor frustración sentiremos.

Rodearnos de gente negativa

Si observamos nuestro alrededor y miramos a las personas con las que nos relacionamos en el día a día, ¿verdad que siempre hay alguien que siempre está despotricando y criticando todo y a todo el mundo?

Esa gente tóxica que siempre se queja de lo mal que está todo, que critica a otras personas, y que está en contra de lo que sea, nos va contaminando de negatividad y de malas vibraciones.

Cuidado con ese tipo de personas que nos va quitando energía y optimismo, y de una manera (consciente o) inconsciente nos desanima y nos limita para que podamos conseguir nuestro objetivo.

Productividad. Cambia tus malos hábitos. Deja de rodearte de gente negativa

No ser persistente en perseguir lo que realmente queremos

Conseguir el éxito implica mucho esfuerzo y sacrificio. Que nadie te diga lo contrario. El éxito fácil no existe. Si no somos persistentes y no luchamos día a día por cumplir nuestros sueños, difícilmente nos acercaremos a nuestro objetivo.

No disfrutar del momento

Decía John Lennon que “la vida es lo que pasa mientras estás haciendo otros planes”. La felicidad no es un destino al que hay que llegar, es lo que sucede en cada instante de nuestra vida.

No ser agradecido

Sea como sea nuestra vida, hay dos maneras de verla. El vaso medio lleno o medio vacío. No saber ver lo que se tiene y no ser agradecido es ver el vaso medio vacío.

Para el éxito personal has de tener un equilibrio entre las 4 áreas de tu vida, y además cada área tiene que tener nivel adecuado. Hay que conseguir un nivel suficiente en cualquiera de ellas para poder sentirnos plenos.

En la vida nos encontramos con factores externos que no dependen de nosotros y que no podemos controlar. En cualquier caso, cada uno tenemos que empezar por asumir nuestra propia responsabilidad y por cumplir nuestra parte, sustituyendo los malos hábitos por hábitos buenos y siendo persistentes en el esfuerzo que requiere conseguir nuestras metas.

Sabiendo identificar y evitando todo aquello que nos aleja de nuestras metas es lo primero que necesitamos hacer para poner en marcha nuestro plan.


Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Me ha gustado mucho el último párrafo: debemos asumir nuestra responsabilidad. Una vez hecho esto todo va rodado

    1. Así es David! Efectivamente todo empieza por nosotros mismos. Se trata de empezar asumiendo la responsabilidad por la vida propia, de hacer primero todo lo que está en nuestras manos, antes de mirar a factores externos. Nos dará además una sensación de control sobre lo que pasa en nuestras vidas, más que sentir que la vida son todas esas cosas que nos pasan sin poder influenciarlas. Muchas gracias por tu comentario!

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