Si estás considerando maneras de dejar tu trabajo y empezar a ser tu propio jefe, hay un negocio que puedes montar en menos de 24 horas, y casi sin coste alguno: tu propia consultoría.
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¿Qué es la consultoría?
Dale un consejo a alguien de tu círculo de amistades, y eres un buen amigo.
Dale un consejo a un profesional sobre sus finanzas o negocios, ya eres un consultor.
La consultoría (o “asesoría”) es el negocio más fácil de montar. Es casi inmediato. Porque lo único que necesitas para empezar es lo que ya sabes.
Con los años trabajados, cada uno de nosotros nos vamos especializando y aumentando conocimiento y habilidades en el sector en el que trabajamos.
Muchos clientes se encuentran con problemas que no saben resolver, o que por información que no tienen.
Con tu experiencia puedes ayudar podrás aconsejar a otras personas, por tu propia cuenta.

¿Por qué montar una consultoría?
Vivimos en un mundo en el que la economía se globaliza cada vez más. Los procesos de trabajo de las empresasse vuelven más complejos, por lo que el mercado laboral demanda una especialización cada vez mayor.
Las empresas a menudo se encuentran con problemas y cuestiones que no pueden resolver con el personal que tienen en plantilla. Otras veces, contratar a una persona en nómina para resolver un problema puntual no sale a cuenta.
En esas ocasiones, contratar a un consultor externo puede ser la solución idónea. La necesidad de buenos consultores nunca ha sido mayor.

¿Qué necesito para montar mi propia asesoría?
Para montar tu propia consultoría no necesitas prácticamente nada. Puedes empezar la actividad sin ni siquiera tener oficina, personal, infraestructuras, capital social, inversores, cadena de producción, o stock de productos.
Si tienes teléfono móvil, ordenador y conexión a internet, puedes empezar a funcionar, de inmediato.
¿A qué dedicar mi propia consultoría?
Montar cualquier tipo de negocio es un desafío, pero comenzar un negocio donde tu objetivo es ayudar a otros a dirigir el suyo propio de manera más eficiente es un doble desafío.
Hay muchos tipos diferentes de consultoría que puedes considerar para tu negocio. Por ejemplo, si sabes mucho de ordenadores y de programación, puedes montar un negocio como consultor informático.
También hay muchas oportunidades para los expertos en relaciones públicas, contabilidad, marketing digital, y personas especializadas en estrategias de negocio.
Para determinar cuál es el área más idónea a la que dirigir tu consultoría, analiza las próximas cuestiones:
1) Define Tu “expertise”
En esencia, un consultor (o asesor) se dedica a resolver problemas que las empresas no pueden resolver por sí mismas.
Para ello es importante tener un conocimiento profundo en un área específica para poder ofrecer valor a tus clientes.
Tienes que ser experto; conocer los entresijosy tener un conocimiento especializado en tu área. Ese know-how es lo que te da tu valor como consultor.

Evalúa tus puntos fuertes para averiguar dónde puedes ser de ayuda:
- ¿Qué experiencia tienes?
- ¿Qué habilidades te destacan?
- ¿Cuáles son tus puntos fuertes?
También vale la pena echar un vistazo objetivo a cualquier debilidad o falta de habilidades que puedas tener para que puedas trabajar en llenar esos vacíos.
2) Define tu nicho
Quien mucho abarca, poco aprieta. Si intentas ofrecer tus servicios a empresas de cualquier sector, lo más probable es que vendas poco porque te encontrarás mucha competencia. Es difícil ser experto en “todo”. En cambio, si te diriges a un sector muy concreto, aumentará tu probabilidad de aportar valor, dado que aumenta tu expertise.
Más vale ser pez grande en pecera pequeña, que un pez cualquiera en una pecera grande. Trata de saber mucho de “poco”, más que un poco de “todo”.
Tu nicho es esa porción muy específica y delimitada de todo el mercado, en la cual eres experto.
En función de tus fortalezas, define tu nicho.
Por ejemplo, si te diriges al área de Recursos Humanos, puedes concentrar tu nicho en alguna de las vertientes de esa área, por ejemplo
- la gestión de la plantilla de una empresa, incluyendo la selección y la contratación.
- la parte estratégica, donde te dedicas a mejorar el rendimiento del personal, tal vez a través de la gestión del flujo de trabajo.
- la parte tecnológica, dedicándote a laimplementación de nuevas soluciones de software de trabajo.
- cualquier otro servicio de consultoría que ayudará a otras empresas a mejorar y crecer.
El cliente quiere orientación, pero no quiere contratar al asesor a tiempo completo. Ahí es donde entras en juego tú como consultor.
Haz una lista de las empresas y profesionales para los que podrías trabajar; ¿quiénes son tus posibles clientes?
3) Define las necesidades del mercado.
Necesitas que existan problemas para que tú puedas ofrecer una solución para ellos.
Una vez hayas determinado tu nicho y tus clientes “target”, estudia qué tipo de preguntas, problemas y puntos débiles tienen las empresas en tu área de especialización.
¿Cómo averiguarlo?
La manera más sencilla y directa es preguntando:
Consulta los blogs especializados. Léete los foros y escucha lo que dicen los influencers de tu sector; ¿qué confusión hay, y qué temas se están debatiendo?
Usa tu red de contactos. ¿A quién conoces que tenga un negocio? Te darás cuenta de que conoces a mucha gente. Pregúntales qué problemas se encuentran a corto y a largo plazo.
Averigua cómo tú y tu empresa podéis ayudarle.
Céntrate en qué solución puedes ofrecerles, y cómo te puedes diferenciar de tu competencia.

¿Cómo poner en marcha tu consultoría, ya?
1) Date a conocer
Una vez que hayas identificado tu nicho, sigue los siguientes pasos para establecerte como una voz líder en tu industria.
Como consultor independiente, depende de ti mismo para aumentar tu número de clientes y asegurarte de que tu negocio se desarrolle a un ritmo constante.
¡Muévete!
La clave está en crecer y tirar de tus contactos, haciendo networking.
El mundo sigue funcionando a base de referencias. Ten en cuenta que todos los empresarios del sector en el que te mueves se suelen conocer entre sí. Consigue buenas referencias de un cliente, y te servirán para captar otro posible cliente. El boca a boca sigue siendo la herramienta más eficaz para promocionarse. ¡Y además es gratis!
2) Invierte en tu consultoría
Si bien es cierto que no necesitas invertir mucho para iniciar tu propia asesoría, conforme vayas teniendo ingresos deberías invertir parte de ellos en herramientas y medios que te ayuden. Siguiendo con el ejemplo de una consultoría en Recursos Humanos, estas podrían ser:
Software de reclutamiento de personal
Tener acceso a los mejores candidatos es la clave para tu negocio. Para ello invierte en herramientas y suscripciones como puede ser LinkedIn.
Software de videoconferencia
Puedes comenzar a trabajar desde tu propia casa, sin necesidad de tener una oficina. Tener un software de videoconferencia como Skype, Zoom o Gotomeeting te permite estar en contacto con tus clientes sin necesidad de recibirlos. La posibilidad de veros ayudará a que sientan tu cercanía, a pesar de que puedas encontrarte literalmente al otro lado del mundo.
Software de contabilidad
A nada que vaya creciendo tu negocio, empezarás a generar una gran cantidad de papeles, facturas y recibos. Se trata de mantenerte organizado. Un software de contabilidad online te puede ayudar mucho a la hora de presentar tus declaraciones a Hacienda.
Marketing
Tu negocio depende de que seas capaz de encontrar nuevos clientes, y de hacer que los actuales vuelvan a demandar tus servicios. Invierte en montar una página web, para tu negocio y baraja la conveniencia de montarte un perfil en las redes sociales más importantes.
Encarga unas tarjetas de visita para poder dar a tus posibles clientes. Abre una cuenta bancaria y ten una tarjeta de crédito específicas para tu negocio.
3) Contrata personal con cabeza
Al principio estarás tú mismo con tu organismo.Todas las tareas con tu negocio las llevarás a cabo tú solo. Pero tu tiempo es limitado; el día solo tienes 24 horas. Trabajar siete días a la semana y 12 horas diarias no es sostenible. Conforme vaya creciendo tu negocio, llegará el momento en el que necesites ayuda. Contratar a alguien a tiempo completo puede ser difícil si no sabes cuánto trabajo vas a tener a medio plazo. Contratar a un asistente virtual para un trabajo concreto puede ser una solución muy interesante para este tipo de situaciones.
Un asistente virtual es alguien que trabaja para ti, sin que físicamente tenga que encontrarse en el mismo lugar geográfico que tú. Puede ser una persona al otro lado del mundo que te ayuda a realizar ciertas tareas, como por ejemplo tus temas administrativos. El concepto de asistente virtual lo popularizó Tim Ferriss. En su libro “La semana laboral de 4 horas” explica cómo su asistente virtual realizaba las tareas que le mandaba Tim mientras él dormía, gracias a la diferencia horaria que había entre Estados Unidos (donde se encontraba Tim) y la India, que es donde se encontraba su asistente.
EL mismo sistema de videoconferencia que usas para mantener el contacto con tus clientes, te sirve para comunicarte con tu asistente virtual.
Algunas plataformas para encontrar tu asistente virtual:
4) Véndete mejor: perfecciona tu elevator pitch
Tener mucho conocimiento es solo una pequeña parte de lo que necesitas para hacer funcionar tu consultoría. Aquí también aplica el Principio de Pareto; el éxito de tu consultoría depende en un 20% de tu conocimiento, y en un 80% de tus habilidades sociales.
Es fundamental que sepas cómo convencer a tus clientes. Practica para mejorar tus técnicas de venta, empezando por tu elevator pitch.
5) Escribe tu propuesta de contratación
El paso final para conseguir que te contrate el cliente es formalizar la venta.
La propuesta de contratación es tu oportunidad de ilustrar cómo puedes servir a tu cliente y resolver su problema.
En tu propuesta describes cuál es el proyecto, por qué estás prestando tus servicios de consultoría, y cuándo vas a completar el proyecto.
También es importante reflejar todos los detalles que se incluirán en el proyecto, incluyendo los productos a entregar, el presupuesto y la forma en que se medirán los resultados.
Sé claro, sé convincente y cierra ese contrato.
6) Pon tu precio
Uno de los mayores desafíos con el que te encontrarás es determinar cuánto quieres cobrar por tus servicios.
Busca referencias sobre cuánto se está pagando en el sector.
Una táctica que siguen algunos es la de coger tu salario como empleado y pasarlo a tarifa por horas. Ten en cuenta que esto realmente implica cobrar menos que antes, porque si trabajas como autónomo tú mismo tienes que hacer las aportaciones para la seguridad social o asistencia sanitaria.
Una manera de ir aumentando tu tarifa es demostrando el valor añadido que aportas. Puedes hacer un informe coste-beneficio, en el que le explicas a tu cliente cuánto dinero ahorró contratándote, frente a la alternativa. Enseñándoles las matemáticas, podrás justificar tu subida de tarifa.
7) Entrega resultados
Una vez que hayas conseguido tu primer cliente, empieza a centrarte en conseguir que tus clientes repitan, y en conseguir buenas referencias para atraer a nuevos clientes.
Siempre trata de aumentar tu productividad, por ejemplo, automatizando los procesos de pago (Paypal en vez de cobros en papel), usando una plataforma de contabilidad online, usando software de gestión de clientes, o contratando a un asistente virtual.
Esto te ayudará a que puedas dedicar más tiempo y más energía a llevar los proyectos que te contraten a buen puerto. Conseguir buenos resultados es vital para tu negocio.
Habla con tus clientes para verificar que estés cumpliendo sus expectativas; que estés obteniendo los resultados que buscan y que les estés ayudando a alcanzar sus objetivos.
Conviértete en la persona en la que piensan para resolver un problema en concreto.
Si logras ayudar a tus clientes a alcanzar sus objetivos, tu negocio estará encaminado hacia el éxito.
Fotos por cortesía de: Austin Distel (unsplash), Mendatdgt (Pexels), Gerd Altmann, Whitesession, Berthold Brodersen (all pixabay)


