Miedo al cambio


Todos alguna vez nos hemos visto en una situación en la se avecinan cambios sustanciales en nuestras vidas. A veces son cosas que suceden sin que realmente podamos influir sobre ello (por ejemplo, un cambio de ciclo económico), y en otras ocasiones pueden ser decisiones que tengamos que tomar en un momento determinado de nuestra vida. Por ejemplo, tomar la decisión de aceptar esa oferta de empleo que nos permita cambiar de trabajo y crecer profesionalmente, o quedarnos en nuestro empleo actual porque eso nos resulta “más cómodo”, aunque renunciemos a progresar en nuestra carrera profesional. Lo que se esconde detrás de la tendencia natural a preferir «quedarnos igual» antes que salir de nuestra zona de confort, muchas veces es el miedo al cambio.

miedo al cambio agendaparaelexito.com
foto: Gerd Altmann – Pixabay

Quiero empezar este artículo compartiendo con vosotros una experiencia personal que tuve hace no mucho tiempo. Por aquel entonces, dentro de mi ámbito profesional se estaban produciendo una serie de cambios en la organización de la empresa, y que iban a afectar a buena parte de los trabajadores, tanto en nuestras responsabilidades como en la ubicación física de nuestro lugar de trabajo dentro de la oficina.

En mi caso, era un cambio que me reportaría más responsabilidad en los temas que ya venía llevando, y otra serie de responsabilidades nuevas en las que tenía menos experiencia. También implicaba que me cambiara de sitio, y me trasladara a una zona de la oficina donde me sentaría con las personas de mayor responsabilidad de la empresa.

Probablemente pensarás que mi primera reacción a la noticia fuera de alegría inmensa. Lo sorprendente (para mí al menos) fue que esa primera reacción fuera más bien contenida, e incluso sintiera algo de miedo. “Pero si estoy muy bien donde estoy sentado ahora, ¿qué necesidad tengo de cambiar de mesa y sentarme en la zona de los jefes?”, pensaba. “Ostras, ¿seré capaz de llevar las nuevas tareas y responsabilidades que me van a atribuir?”, fue otro de mis pensamientos.

En vez de sentirme feliz y agradecido, mi primera reacción fue más bien de miedo, y más que estar ilusionado con la idea del ascenso que me estaban dando, en un primer instante pensé que prefería quedarme como estaba. Me había invadido el miedo al cambio.

¿Qué es el miedo al cambio?

Los cambios son positivos. Sin embargo, muchas veces ofrecemos resistencia cuando las cosas van a cambiar. Cuando nos dejamos llevar por el miedo al cambio realmente nos obstaculizamos a nosotros mismos, porque tendemos a dejar de aprovechar la oportunidad de mejorar que ofrece ese cambio.

Cuando hay aspectos importantes que van a cambiar en tu vida, posiblemente sientas preocupación. Tal vez tengas miedo por lo que va a venir, y no sepas imaginar cómo será tu vida una vez hayan cambiado esas cosas. ¿Te sentirás a gusto en tu nueva casa? ¿Qué tal te llevarás con tus nuevos compañeros de trabajo? ¿Te gustarán los estudios que van a iniciar?

Muchas veces pensamos que nos da ansiedad los cambios en sí. Pensamos que nos invade ese sentimiento desagradable porque va a pasar algo nuevo. En la mayoría de las ocasiones no es así. En general, no tenemos problema en adentrarnos en “lo desconocido”. El hombre por naturaleza es un ser explorador, por lo que “lo desconocido” normalmente no es la causa de nuestra inquietud.

A la mayoría de las personas no nos da miedo entrar en lo desconocido, sino justamente abandonar lo conocido. Ahora sabes lo que tienes, pero no sabes lo que vas a tener después del cambio. ¿Te sentirás igual de feliz en tu nueva casa, que en tu casa actual? ¿Tus nuevos vecinos serán iguales de agradables que tus vecinos actuales?

“No tomar una decisión es también una decisión. Es la decisión de no crecer” Pearl Allen

¿Cómo se origina el miedo al cambio?

Nuestro instinto nos lleva a proteger aquello que tenemos ahora. No queremos perder lo que tenemos ahora, porque quedarnos igual nos ofrece (sensación de) seguridad.

Perder algo nos afecta mucho más que conseguir algo nuevo. Esta característica humana nos ayuda en ocasiones en las que está en juego nuestra supervivencia. Nos empuja a no tomar mayores riesgos cuando nuestra vida está en juego. Sin embargo, en la sociedad moderna este instinto la mayoría de las veces nos obstaculiza en vez de ayudarnos a progresar.

A la mayoría de las personas nos gusta la rutina, porque nos hace sentir seguros, y estamos dispuestos a hacer lo que sea por mantener esa sensación de seguridad. Nos gusta controlar todo aquello que ocurre.

En esencia, el miedo al cambio es el miedo de perder la seguridad actual. También está relacionado con los siguientes aspectos:

Miedo al fracaso

El ser humano por instinto trata de evitar el dolor y el fracaso, por lo que quedarnos en el mismo sitio y no hacer nada es lo que nos hace sentir más seguros. Sin embargo, si lo piensas detenidamente, “fallar” es la única manera de conseguir el éxito. Como una vez dijo Benjamin Franklin; “Si has dejado de cambiar, es que has dejado de vivir

Poca confianza en ti mismo

Si tienes poca confianza en ti mismo, te invadirán pensamientos como “voy a fracasar”, “no valgo para esto”, o “eso no lo voy a conseguir jamás”.  Cuantas más veces tengamos estos pensamientos, más nos los creeremos.  Además, entramos en un círculo vicioso. Cuando dudamos de nosotros mismos, evitamos los cambios y con ello evitamos la confrontación con esa duda en nosotros mismos (y por tanto con nuestro baja auto-confianza).

Ese miedo al cambio impide hacer algo por incrementar la confianza en ti mismo.

Cuanto mayor confianza en ti mismo desarrolles, menos miedo al cambio sentirás.

Miedo al rechazo

A veces tenemos miedo al cambio porque tememos los efectos que tendrán sobre las personas a nuestro alrededor. Anteponemos las necesidades (o la opinión) de los demás a nuestras propias necesidades.

Cada persona tiene sus “reglas” mentales, que reconocerás cuando alguien emplea palabras como “esto debe ser así”, o “esto tiene que ser así”. El cambio implica tener que romper esas reglas mentales y esas expectativas, lo que origina ese miedo al cambio.

En realidad, estas reglas (“creencias limitantes”) existen (solo) en tu mente, y no en la mente de los demás. En cualquier caso, cada persona tiene sus propias normas, y si el cambio deseado por ti va en contra de las normas de otras personas son ellos los que se han de adaptar, ¡no tú!

Inventar argumentos (a posteriori) para justificar por qué aquello que queríamos hacer en un inicio no lo hicimos forma parte de la naturaleza humana. Nos inventamos razones para justificar que aquellas decisiones que tomamos fueran buenas y bien pensadas. Nos “confirmamos” a nosotros mismo que hicimos “bien” quedándonos en nuestra zona de confort y que por eso no ha pasado nada malo.

¿Por qué sentimos miedo al cambio?

Como decía Tony Robbins, “el secreto del éxito está en aprender como usar el dolor y el placer, en vez de dejar que el dolor y el placer te usen a ti”.

En esencia, lo que dice es que el dolor y el placer son los dos aspectos que motivan y desmotivan nuestras vidas.

Placer” (felicidad) es lo que buscamos, lo que queremos conseguir.

Dolor” es lo que intentamos evitar en todo lo que hagamos. Es una acción muy natural, ¿porque quién busca el dolor a propósito?

El dolor que generas al sentir miedo al cambio solo existe en tu pensamiento y en tu manera de experimentar la realidad.

Pero si algo no lo hayas hecho nunca, ¿cómo puedes saber que te producirá dolor?

Como ese dolor solo existe en tu cabeza, ¡realmente lo tienes más fácil para poder convertir el dolor en placer! Es una creencia limitante que puedes desaprender.

Por ejemplo; dudas acerca de esa oferta de trabajo (o tal vez ya ni siquiera sean dudas – estás ya casi seguro que no aceptarás ese nuevo trabajo). Por un lado, te gustaría cambiar, pero tienes miedo. ¿Por qué renunciar al placer y la seguridad que sientes ahora? El placer de quedarte en tu zona de confort es libre de riesgo….

En este momento estás asociando “seguridad” con “placer”, ycambio” con “dolor.

¿Qué sucedería si pensaras que realmente encuentres placer en el cambio?

Esto supondría una visión completamente nueva sobre este desafío (y cualquier otro en tu vida). Las cosas que más temor nos pueden causar son aquellas de las que más aprendemos (y las que más nos aportan).

Un nuevo trabajo significa territorio desconocido, lo cual a su vez equivale a “dolor”. Quedarte en tu zona de confort equivale a “placer”. ¿Pero realmente cuánto placer puede haber si te estás impidiendo a ti mismo experimentar cosas nuevas?

Míralo de esta manera: cada vez que un desafío o cambio sale en tu camino, no pongas tu atención en el dolor que esperas que te va a traer – busca el placer.  ¡El vaso siempre medio lleno!

Pregúntate “¿Cuánto placer me produciría si me quedo en mi zona de confort y de seguridad, sin hacer nada (no aprovechando esta oportunidad), y “¿Qué placer obtendría si asumo este riesgo y aprovecho esta oportunidad?

Este principio de dolor/placer aplica no solo a grandes decisiones y cambios, sino también a elecciones de menor índole. ¿Salir de marcha esta noche, o acostarme temprano y obtener los beneficios (el placer) mañana por la mañana?

¿Qué consecuencias tiene, y por qué superar el miedo al cambio?

Imagínate que tienes esa oferta de trabajo. Pero estás tan a gusto con tus compañeros de trabajo actuales. Estás tan acostumbrado a la rutina de trabajo que hayas construido, sabes todo sobre tu trabajo y sobre la gente; te sientes totalmente seguro y confortable.

Tienes que elegir entre quedarte en tu situación actual, o salir de tu zona de confort, soltar tu red de seguridad y aprovechar la oportunidad de crecer y de progresar en la vida.

Mientras permanecemos en nuestra zona de confort, permanecemos igual, sin crecer como personas.

Te toca elegir si eso es lo que quieres, o no.

“El secreto del cambio es de enfocar toda tu energía, no en combatir lo antiguo, sino construyendo lo nuevo” Socrates

¿Cómo superar el miedo al cambio?

La mejor manera de superar tu miedo al cambio (que muchas veces es irracional), es afrontándolo cara a cara.

Si eres consciente de tu miedo, y de las causas que lo originan, puedes remediarlo.

Se abrirá un mundo nuevo lleno de oportunidades, en el que podrás crecer y vivir nuevas experiencias.

Recuerda que es tan importante el proceso en si, como el resultado. Si aprovechas las nuevas oportunidades y “fallases”, no lo veas como un fracaso sino como una lección, como un feedback positivo.

Piensa en todo lo que hayas aprendido, y en aquellas cosas que podrías mejorar la próxima vez.

Ya has dado el primer paso hacia el cambio, así que los pasos siguientes serán mucho más fáciles.

Si debido a la poca confianza que tienes en ti mismo te salen pensamientos como “voy a fallar”, “no valgo”, “no puedo”, utiliza los siguientes pasos para superar tu miedo al cambio.

Descompón tu miedo

  • Pon un objetivo fuera de tu zona de confort.
  • Describe los mayores miedos que te sugiere este objetivo.
  • ¿Qué cualidades/habilidades positivas tienes, que podrías usar en esta situación?
  • ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Si se cumpliera tu peor pronóstico, cómo podrías tratar con ello para solucionarlo?
  • ¿Qué sería lo mejor que te puede pasar? ¿Qué consecuencias tendría? Describe todos los puntos positivos que habrás obtenido cuando hayas conseguido tu objetivo.
  • ¿Cuándo fue la última vez que intenté hacer algo nuevo?
  • ¿Qué aprendí de esa última vez? ¿Qué resultado obtuve?

Cambia tu mentalidad

  • Afronta tu miedo: Cuando te tomas tu tiempo para examinar tus miedos, te darás cuenta de que la mayoría de las veces son irracionales. Además, si sientes miedo al cambio será por algo. Tal vez te gustaría poder cambiar tu empleo actual por montar tu propia empresa. Sientes miedo de que vayas a perder tu seguridad económica. En tal caso es hora de estudiar cómo podrías incrementar esa seguridad, por ejemplo, ahorrando un colchón equivalente a medio año de gastos, antes de lanzarte por tu cuenta propia. ¿Verdad que la gente a tu alrededor se alegrará por ti, si ven tus cambios positivos?
  • Haz caso a ti mismo, no a los demás. Evita dejar influenciar tus decisiones por lo que pueda pensar y opinar la gente. Al final se trata de tu progreso, no del suyo.
  • Recuerda que siempre hay una tercera opción. Tal vez no la veas a primera vista porque estás centrado en elegir entre lo conocido y lo desconocido, y eso ya es suficientemente emocionante. Deberás crear esa tercera opción usando tu creatividad, y poniendo el foco en las posibles soluciones.  Pon tu enfoque en lo positivo, en vez de en aquello que te da miedo. Reparte tu atención cuidadosamente, porque a lo que le des tu atención, crecerá.
  • Consejo de amigo. Pregúntate “Lo que ahora mismo me digo a mi mismo, se lo diría a mi mejor amigo/a?” Si la respuesta es “no”, ¿porqué entonces te lo dices a ti mismo? Dale la vuelta a la tortilla. ¿Qué le dirías a un/a amigo/a que está fallando, o que tenga los mismos pensamientos negativos que tú? Probablemente tratarías a esa persona de manera positiva y con optimismo. ¡Date ese consejo también a ti mismo!
  • El arrepentimiento es peor que el cambio. Es fundamental tener claras tus prioridades, si te quieres quitar tus miedos. Si tu prioridad es la de enfocar en el miedo y en la de mantener la seguridad, podrías arrepentirte de las oportunidades que hayas desaprovechado. Si conviertes el crecimiento en tu prioridad más alta, nunca pensarás ¿Y si hubiera aceptado ese trabajo? ¿Y si me hubiera mudado? ¿Qué habría pasado si hubiera participado en esa obra de teatro? ¿Qué sería de mi vida ahora?

Si te preguntas cómo acabó la historia de mi ascenso; después de unos días dándole vueltas, decidí quedarme con los aspectos positivos que implicaba el cambio. Empecé a enfocar mi atención en todo lo bueno que traería la nueva situación. Opté por ver el vaso medio lleno;

La mayor parte de mi trabajo seguirían siendo aquellos temas en los que más expertise tenía ya. Para los temas nuevos en los que aún estaba más verde, iba a tener a otros compañeros que me podían ayudar. Sentarme en otra zona me daría la oportunidad de aprender cosas nuevas, y de participar en otro tipo de temas de conversación. Más responsabilidad también se vería reflejado en mi sueldo. Todos mis compañeros actuales seguirían estando cerca y podía seguir tomando café o salir a comer con ellos, como siempre.

En cuanto dejé de ver el cambio como un peligro de perder lo que ya tenía, y lo empecé a ver como una oportunidad para ir a mejor, todo fue más fácil. A toro pasado, me alegro haber asumido aquel reto. Ese cambio me hizo crecer como persona y como profesional, y siento que aportó valor tanto a la empresa, a mis compañeros, a los clientes como a mi mismo.

“Está bien sentir miedo, sentir miedo significa que estás a punto de hacer algo realmente valiente” Amy Walters

Piensa que el cambio no da miedo. El cambio es necesario para que pueda haber progreso. Nunca sabes lo que te va a deparar el futuro. Puede que sea peor que el presente, o tal vez sea mejor.

Quien tenga un poco de valentía en la vida, se atreverá a cambiar constantemente. Dejar el pasado atrás puede asustar al principio, pero si lo haces una vez tras otra acabarás sintiéndote a gusto con los cambios.

Poniéndote a ti mismo ese pequeño reto una vez tras otra, te hará llegar mucho más lejos de lo que jamás hubieras imaginado.

“El cambio es duro al principio, engorroso a mitad, y lindo al final” Robin Sharma

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Si te gustaría profundizar más en el tema del miedo al cambio, te recomiendo que veas los videos de Borja Vilaseca en Youtube.


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