Por qué ir a contracorriente es una buena actitud


Vestirte diferente, opinar de manera distinta que la mayoría de la gente, o escoger una dirección cuando todo el mundo va en la otra; ¿por qué ir a contracorriente es una buena actitud?

¿Cómo nos sentimos al ir a contracorriente?

Actuar de manera diferente a la de la mayoría de la gente muchas veces resulta en que nos sintamos diferentes, raros, o extraños.

Nos llegamos a cuestionar a nosotros mismos, y dudamos de si estamos haciendo “bien” o si por el contrario deberíamos adoptar la misma conducta que el resto de la gente.

¿Por qué nos sentimos así?

Los criterios que usamos a la hora de tomar las decisiones sobre todo lo que hacemos son las creencias que hayamos adquirido a lo largo de nuestra vida.

Esas creencias son el filtro que usa nuestro subconsciente para interpretar la “realidad” que nos rodea, y para determinar si algo es bueno o malo, antes de que tomemos cualquier decisión sobre qué hacer.

Nuestras creencias pueden impulsarnos a lograr nuestros objetivos, o por el contrario pueden llevarnos a pensamientos como: “Es imposible”, “no puedo”,” soy demasiado mayor”, que nos limitan a la hora de sacar el máximo potencial que cada uno llevamos dentro.

foto:kranich17 (pixabay)

Nacemos en la versión más auténtica de nosotros mismos. De bebés actuamos de manera totalmente espontánea, haciendo lo que realmente queremos, y sin tener en cuenta el juicio de los demás.

A medida que crecemos, la sociedad nos va imponiendo sus normas y el camino que espera que nosotros sigamos.

La sociedad nos ´enseña´ que, siguiendo el camino preestablecido, tendremos éxito y seguridad.

Estudia, consigue un buen trabajo, cobra tu nómina para poder pagar tus facturas cada mes, sigue así hasta los 67 años como todo el mundo, te proporciona esa (falsa) sensación de “seguridad” y de “tranquilidad” de poder pasar la vida con el mínimo grado de sufrimiento. 

Cualquier decisión que tomemos y que se salga de lo “tradicionalmente aceptado” y de “lo que espera” la sociedad de nosotros, se considera una “mala decisión”.

La sociedad nos educa para “encajar” en el modelo preestablecido por nuestro contexto cultural y social.

Ser, hacer y pensar diferente se asocia con estar equivocado o ser rebelde. Encajar es considerado “ser normal”. 

¿Qué precio pagas a seguir la corriente?

Cada uno de nosotros tenemos una voz interior que nos indica para qué realmente vinimos en este mundo. Es nuestra vocación o “propósito”. Nos enseña nuestro verdadero camino, y este es distinto para cada uno.

La pregunta es hasta qué punto tomamos las decisiones de nuestra vida de manera fiel a nuestros principios, o nos dejamos influir por la sociedad y sus normas no escritas.

A todos nos gusta sentirnos queridos y valorados. La manera de conseguirlo es encajar en el patrón establecido y hacer igual que los demás, y actuar cómo “se espera” de nosotros. De esa manera obtenemos la aceptación de los demás.

Hay que ser conscientes de que eso nos hace vulnerables, porque estamos haciendo depender nuestra felicidad de la voluntad (reconocimiento) de otras personas.

El problema es que la sociedad nos va persuadiendo hacia “lo normal” y “lo fácil”, lo que nos impide escuchar nuestra voz interior, y nos aleja del camino para que verdaderamente vinimos a este mundo.

El modelo prestablecido no vale (para todos), porque nos lleva a quedarnos en nuestra zona de confort y a ser conformistas. Seguir el camino preestablecido como borregos nos da aceptación del resto de la gente, y es la actitud que resulta más fácil.

Seguir la corriente es lo ordinario, lo simple, lo común. Es ser uno más.

Y no pasa nada si eliges esa opción, siempre y cuando tengas presente que el precio que se paga es muy alto.

No desarrollar nuestro potencial y seguir nuestra vocación nos puede llevar a sentir una frustración permanente, esa sensación de que “nos falta algo en nuestra vida”.  Significa renunciar a un buen cacho de nuestra felicidad.

¿Por qué es mejor ir contra la corriente?

Los datos son reveladores. 9 de cada 10 personas se siente algo infeliz y frustrado con su vida.  Solo un 10% del mundo se siente plenamente feliz y considera que tiene éxito total en su vida. 

Aquellas personas que forman parte de ese 10% por lo general han logrado su satisfacción por haber sabido ir en contra de la corriente.

Han desarrollado su “yo” interior, y han dedicado tiempo a su crecimiento personal. Han sabido salirse del rebaño, y se han atrevido a hacer diferente a lo que hace la mayoría.

Estas personas tienen claro que cada uno de nosotros tenemos un propósito específico que nos distingue de los demás.

Saben que seguir nuestro propósito es apasionante y que produce una satisfacción que ninguna recompensa material o reconocimiento del resto del mundo puede igualar.

Ir contra corriente no te garantiza el éxito, pero seguir la corriente casi es garantía de no tenerlo. 

Como decía Will Smith, el oasis te espera al otro lado de la jungla. Solo aquellos que estén dispuestos a atravesar la jungla y superar sus adversidades podrán obtener la recompensa.

Ir contra corriente traerá obstáculos que tendrás que salvar.

Habrá gente que te critique, o personas que (aún con la mejor intención posible) te intenten disuadir porque tu plan les parece arriesgado y con poca probabilidad de prosperar.

Incluso, puede ser que no logres lo que te hayas propuesto a la primera, que falles tus primeros intentos, o que surja algún contratiempo. Aquellos obstáculos no están ahí para impedir que lleves a cabo tu propósito, sino que te ayudan a sacar todos aquellos recursos que tienes (escondidos) en tu interior.

Esos obstáculos te ayudan a fortalecer y contribuyen a tu crecimiento personal. Si estás convencido que el camino que sigues es el de tu propósito verdadero, tu única opción es la de persistir.

Ir a contracorriente: cómo ponerlo en práctica de manera eficiente

En la vida te encontrarás con muchos caminos entre los que escoger.

Pero solo hay un camino que es exclusivo para ti.

Si quieres tener opciones a tener éxito, y de pertenecer a ese 10%, pasa a la acción:

Sé tú mismo.

Piensa independientemente a los demás.

Deja de seguir a la mayoría que renuncia a sus sueños.

Hazte responsable de todo lo que sucede en tu vida, y toma cada una de tus decisiones en base a una elección estrictamente personal y voluntaria.

Escucha a tu corazón que es la brújula que nunca se equivoca, y que es la única manera de destacarte del resto.

Siguiendo tu propio camino podrás sentir la satisfacción inigualable e inagotable que es seguir la llamada de tu propósito.

Siéntete cómodo por qué ir a contracorriente es una buena actitud que te ayudará a lograr tus objetivos.

Como decía Steve Jobs en aquel famoso anuncio:

“…solo aquellos que están lo suficientemente locos por pensar que pueden cambiar el mundo, son los genios capaces de cambiarlo realmente.”

Think Different. Piensa diferente.


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