¿Hacer lo correcto o lo que realmente quieres?


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foto: tumisu (pixabay)

¿Realmente eres como la gente cree que eres? ¿Te muestras al mundo tal y como eres de verdad, o cuidas tu comportamiento y tu apariencia para agradar a los demás? ¿Pasas todo lo que haces por ese filtro de la aceptación social?

Los seres humanos tendemos a temer más a lo que piense la gente, que a nuestra propia muerte. Como dijo el cómico estadounidense Jerry Seinfeld; es tanto que en funeral más de uno preferiría estar en el ataúd en vez de que estar dando el speech de despedida delante de los asistentes.

El miedo de ser juzgados por los demás se manifiesta de varias maneras; desde la vergüenza, la timidez, la prudencia, hasta el perfeccionismo

Debido a ese miedo, limitamos, restringimos y reprimimos lo que realmente deseamos hacer, de manera que pasamos de puntillas por la vida, perdiéndonos muchas de las cosas maravillosas que nos ofrece.

¿Alguna te ha pasado que te gustaba un chico o una chica que veías en la pista de baile, pero dejaste de acercarte a hablar con él o ella por el miedo que te daba lo que pudieran pensar los demás si te rechazase esa persona?  En aquella ocasión dejaste que un montón de personas que no ibas a volver a ver condicionasen tu vida, y te hiciera renunciar a conocer a -quien sabe- el amor de tu vida.

¿Porqué nos preocupamos por lo que piensen los demás?

El miedo a la aceptación social lo hemos heredado de nuestros antepasados. Hace millones de años, el hombre se dedicaba a cazar y vivía en pequeñas tribus. Todos los miembros de la tribu se conocían y siempre estaban juntos. Lo que primaba en aquella vida era la supervivencia y la reproducción.

Las tribus se jerarquizaban a través del estatus y la autoridad, y la pertenencia al grupo primaba frente a la individualidad. En aquella sociedad, adaptarse al grupo era esencial.

Viviendo en esas tribus, tenías que meditar bien cada palabra y cada acto, y buscar siempre el reconocimiento de quien tenía estatus era una necesidad.

Porque si el grupo no te aceptaba, acababas expulsado y en el ostracismo. Eso muchas veces implicaba que uno no sobrevivía.  Como ves, miles de generaciones más tarde, el miedo a hablar en público sigue siendo innato al ser humano; nuestra tendencia natural a “seguir la corriente” es una herencia ancestral.

¿Porque condicionarte por lo que opinen los demás ya no funciona hoy en día?

En el mundo actual, esa tendencia innata de condicionar nuestros actos a la opinión pública ya no sirve. Es más, las consecuencias de seguir esa actitud son más bien contrarias, porque se traduce en remordimiento y frustración por aquello que quisiéramos hacer pero no hayamos llevado a cabo (aún).

Nuestro cerebro sigue estando programado para la supervivencia y la reproducción, pero en comparación con el mundo en el que vivían nuestros antepasados hace millones de años, en nuestro mundo actual, sobrevivir es fácil y reproducirnos forma parte de nuestra buena calidad de vida.

La alternativa que tenemos hoy en día

La sociedad actual te permite enfocar en otras prioridades. Frente a la mera supervivencia y la necesidad de procreación, puedes poner en la balanza otras cosas que valoras, como por ejemplo felicidad, propósito, belleza o justicia.

En la sociedad de hoy, cada uno tenemos la elección de elegir a qué tribu queremos pertenecer, y qué papel queremos asumir dentro de ella.

Si no encajamos en un grupo determinado, no tiene por qué afectar nuestro estatus en otros grupos.

Hoy en día, tienes muchas más posibles posibilidades de encontrar pareja que tus ancestros. Si te rechaza una, raramente afecta tus posibilidades con otras personas.

Ya no es cuestión de vida o muerte preocuparte por lo que piensen otros.

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foto: manuel zefi (youtube)

Los beneficios de hacer lo que realmente quieres

Cuando dejas de intentar impresionar a los demás, puedes mostrarte tal y como eres contar tu propia historia sin tapujos, y conectar con las otras personas de manera más genuina, abierta e íntima.

Cuanto menos tiempo pases “gestionando tu imagen”, en hacer que tu vida “presentable” para otros, más tiempo pasarás haciendo cosas que realmente importan y te satisfacen.

¿Cómo lograr hacer lo que realmente deseas, a pesar de lo que piensen los demás?

Sé consciente de cómo tus decisiones actualmente están influenciadas por lo que los demás puedan pensar de ti.

Pasa de la presión social, no dejes que te afecten las críticas, sé inmune al ridículo. Tendemos a ser sensibles a las críticas, los insultos y el rechazo. Y cuando estos sesgos afectan nuestro comportamiento, cedemos nuestra voluntad a los demás. Deja de tomarte las cosas en plan personal.

No te dejes guiar por otros para saber cómo comportarte. No esperes que alguien te de permiso para hacer lo que sea. Simplemente hazlo. Como siempre digo; más vale pedir perdón que pedir permiso.

Reduce tus necesidades. Cuanto menos necesites, menos razón tendrás de querer impresionar a la gente.

Sé auténtico. Ten el valor de dejar que la gente vea tu verdadero yo. Descubre qué es lo que realmente te motiva en la vida y sigue ese camino.

Estate dispuesto a ser juzgado, y estimúlalo. Eso favorece tu autoconocimiento y te ayuda a desarrollar indiferencia a las críticas.

Si te conviertes en la mejor versión de tu mismo, otros lo valorarán y pensarán positivamente de ti. Y los que no lo hagan tampoco importan realmente.

Empieza por pequeños pasos;

  • Mentalízate de que va a será difícil, y sé compasivo contigo mismo; atrévete a ir a contracorriente a la vez que seas consciente de que estés nadando contra una corriente de miles de generaciones de antigüedad.
  • Más que dejar de importarte la opinión de los demás, empieza por que te importe un poquito menos.

Considera lo que piensen las personas importantes en tu vida, pero solo de aquellas cuyas opiniones valoras.

Los extraños no tienen derecho para votar cómo vives tu vida. Sé abierto a lo que ellos piensen y sientan, y considera sus opiniones. Acepta que puedan tener una opinión diferente a la tuya, pero decide seguir tu propia voluntad y haz lo que te diga tu corazón.

«Sé quien tu eres y di lo que sientes porque a aquellos que importan les da igual, a aquellos que no les da igual no importan«.

Dr. Seuss

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