Meditación: mis resultados después de dos años


Hace unos días sobrepasé la marca de los 5.000 minutos de meditación realizados. Haciendo balance después de estos primeros dos años, estoy muy contento por haberme iniciado en esta práctica. Primero, por haber logrado adquirir el hábito de meditar y, en segundo lugar, por ver cómo mi vida en general ha mejorado sustancialmente. Te voy a explicar cómo tú también lo puedes conseguir.

Cómo empecé a meditar

Hasta hace dos años, la meditación no me había llamado la atención.  Es más, pensaba que “esa gente” que se sentaba en el suelo en esa posición de “flor de loto” estaba realmente “zumbada”. Vamos, el típico prejuicio basado en el desconocimiento.

Reconozco que lo que me despertó la curiosidad fue cuando leí que varias personas -que yo consideraba como exitosas– practicaban la meditación todos los días. Me sorprendía porque estas personas no se ajustaban al estereotipo que tenía mente.

Así que un día decidí probarlo, a ver qué tal. Me instalé HEADSPACE, que es una aplicación de meditación guiada en el móvil, y me descargué el pack básico de 10 días de duración. Cada día escuchaba una sesión de unos pocos minutos, en las que un monitor iba dando indicaciones sobre lo que tenía que ir haciendo.

En esencia, consistía en sentarme en un sitio tranquilo, cerrar los ojos, apoyando las manos en mis piernas, y los pies en el suelo. La voz del instructor me hacía centrar en la respiración. Mientras inhalaba profundamente por la nariz, fijaba mi atención en sentir como el aire fluía lentamente desde las fosas nasales hasta llegar a mis pulmones, y lo volvía a expulsar mientras exhalaba por la boca.

Mientras seguía respirando, mi atención iba recorriendo las partes de mi cuerpo, empezando por la coronilla y bajando hasta la suela de los pies. Me iba dando cuenta de cómo se sentía cada parte de mi cuerpo. Sentía como mi cuerpo estaba sentado, notaba las sensaciones que me producían los sonidos, el olor y el calor que había a mi alrededor.

Me sorprendió que realmente no había que hacer gran cosa durante la meditación. En esencia consistía en cerrar los ojos, centrarse en la respiración, y dejar de pensar en otras cosas. Al principio, no entendía muy bien qué aportaba esto a mi vida. Inicialmente no me daba cuenta del cambio que poco a poco se producía dentro de mi.

 Los primeros resultados

Bajo mi experiencia, lo realmente interesante no es lo que haces mientras meditas, sino lo que viene después de meditar.

Me daba cuenta de cómo me sentía al terminar la sesión, comparado con cómo me sentí antes de empezar la meditación. Me explico.

En el día a día siempre estamos ajetreados con miles de cosas por hacer en la cabeza. No nos damos cuenta de que realmente a penas reflexionamos. A mi me gusta visualizarlo como si estuviera sentado en la mediana de una autopista.

Esa autopista es mi mente, y mis pensamientos son los coches que incesantemente pasan a gran velocidad en un sentido y en otro.  

Todos estos pensamientos que van y vienen hacen que la mente está en un estado acelerado todo el tiempo, y eso a su vez hace que de manera inconsciente produce sentimientos y emociones que agitan en cuerpo.

De hecho, la mayor dificultad que encontraba al iniciarme en la meditación era cuando surgían otros pensamientos mientras traba de centrarme en la respiración. Al principio trataba de forzar a que desaparecieran de mi mente.

Fui aprendiendo que se trata de darse cuenta de que la mente se ha despistado, y de volver a centrarse en la respiración, sin intentar luchar contra aquellos pensamientos.  Y así durante el rato que durase la sesión.

Los beneficios de la meditación

Gracias a la meditación, he encontrado una serie de beneficios que se resumen en los siguientes:

Serenidad

En vez de estar sentado en medio de esa autopista de pensamientos, al meditar es como si me alejara y observase el tráfico de coches (pensamientos) desde la lejanía, sentado tranquilamente en la ladera de una montaña. Desde la distancia, la sensación que me causaba el ruido de ese tráfico lejano era mucho menos abrumadora. 

La meditación me ayuda a sentirme más sereno, y a alterarme mucho menos ante los contratiempos que todos encontramos en la vida. Noto que me pongo menos nervioso, tengo menos miedos y preocupaciones, me siento más seguro de mi mismo, y disfruto de más tranquilidad y paz interior.

Conciencia

En segundo lugar, gracias a la meditación ahora soy mucho más consciente de cómo funciona mi mente, y de qué pensamientos y sentimientos me causa.

Enfoque y productividad

Meditar me ha ayudado a tener la mente más despejada y los pensamientos más ordenados. Aumenta la capacidad de priorizar, de enfocar la atención y de ser más productivo.

4 trucos para conseguir adquirir el hábito de meditar

Te voy a contar el secreto de cómo conseguí adquirir el hábito.

Empieza con un objetivo fácil.

Cualquier éxito empieza por un cambio radical en tu manera de hacer actual. Lo difícil es lograr ser constante día tras días hasta que uno adquiere un nuevo hábito. Por eso, empecé por sesiones de a penas 5 minutos al día. 

Porque al ser un rato tan corto no tenía excusa para no hacerlo. Todo el mundo tenemos 5 minutos al día para sentarnos. Normalmente lo hacía por la mañana antes de salir de casa, y cuando no lo lograba aprovechaba el trayecto en transporte público, a la hora de comer o cualquier rato de espera o descanso a lo largo del día.

Poner un objetivo fácilmente alcanzable motiva a seguir la racha que necesitas para adquirir este hábito súper saludable. Unos pocos minutos al día es mucho mejor que no hacer nada, y suficiente para empezar a notar la mejoría en tu vida.  

Incorpóralo a tu rutina matutina

Adquirir un nuevo hábito requiere de constancia, que a su vez requiere de fuerza de voluntad. La fuerza de voluntad es como la energía; conforme avanza el día va disminuyendo. Por eso yo te recomiendo meditar por la mañana, al ser posible que sea lo primero que hagas después de levantarte. Primero porque es cuando mayor fuerza de voluntad encontrarás, y en segundo lugar, porque hará que empieces el día súper-enfocado.

Prueba hasta que encuentres lo que mejor se ajusta a ti

Hay muchas maneras de meditar. Es más, realmente no hay una manera correcta de hacerlo.

Hay técnicas distintas sobre cómo sentarse, posicionar las manos, los pies, las piernas. Puedes usar una aplicación y hacer que alguien te guíe. Hacerlo solo o en grupo. Por la mañana o en cualquier otro momento del día. Una hora o un minuto al día.

A mi personalmente me gusta la meditación guiada porque escuchar a alguien que me guíe a través del proceso me ayuda a que mis pensamientos no me invadan. En cualquier caso, se trata de que vayas probando hasta encontrar la manera que mejor se adapta a ti.

Mantén la racha.

Lo que más ayuda a ser constante es que vayas marcando cada día que haces meditación en un calendario. Si como yo usas una aplicación de móvil para meditación guiada, después de cada sesión te recordará cuántos días has concatenado ya.

Mi racha más larga llegó a superar los 200 días, y conforme iba sumando días cada vez estaba más motivado para hacer la sesión del día en cuestión. Ver cómo tu racha es cada vez más larga te motivará a no romperla y seguir un día más. Y la constancia crea el hábito.

Afila tu serrucho

Nuestra mente siempre va acelerada. Nos pasamos el día pensando en miles de cosas que han pasado y que están por venir.

La meditación es como pulsar el botón de pause para poner un paréntesis en tu día a día. Centrarte en la respiración te hace realmente vivir el presente. Te ayuda a ser cambiar tu relación con tus pensamientos y tus emociones, y a verlos en perspectiva.

Serás cada vez más consciente de cómo funciona tu mente, puedes entender mucho mejor de dónde vienen y por qué sientes tus emociones. Y eso a su vez ayuda a controlarlas mejor y a elegir cómo te sientes y cómo reaccionar ante lo que sucede en tu vida.

Por otro lado, gracias a la meditación lograrás tener la mente más ordenada y a sentirte más fuerte emocionalmente.

Todo eso hará que puedas ser más productivo, y a tomar mejores decisiones en tu vida.

Si miro para atrás sobre estos últimos dos años, saco la conclusión de que todos los días buenos tenían en común el haberlos empezado con unos minutos de meditación por la mañana.

El éxito empieza por tener tu cuerpo y mente en forma. Al igual que hacemos ejercicio para estar en forma físicamente, hay que entrenar la mente.

Al final la mente es como un serrucho. Incorporar la meditación a tu rutina diaria afilará los dientes de esa herramienta para que funcione lo mejor posible.  Es la cimentación sobre la que podrás construir la mejor versión de ti mismo.

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Imagenes: headspace.com/es


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