¿Ser consumidor, o ser creador?


Según un estudio realizado por Nielsen, en 2018 los adultos norteamericanos gastaron una media de 11 (¡once!) horas diarias al consumo de algún tipo de contenido mediático. Esto viene que más de 2/3 partes del día que pasamos despiertos, lo dedicamos a ver programas de televisión, series y pelis en Netflix, videos en Youtube. Luego están las notificaciones que de manera constante nos llevan a chequear Facebook, Instagram, y demás redes sociales, a leer emails, mensajes de Whatsapp, o los más tradicionales libros y revistas. Y siempre podemos seguir escuchando música, podcasts o un audiolibro.

Estamos en plena era de la Información, donde nos vemos distraídos por el exceso de contenido que tenemos al alcance de nuestras manos. Además, hay tal cantidad de contenido por ahí fuera, que ni aunque le dedicáramos nuestra jornada completa, nos daría tiempo estar al día de todo. Si te ves reflejado, te invito a que reflexiones conmigo; ¿quieres ser consumidor, o ser creador?

ser creador agendaparaelexito.com
foto: Nicole Honeywell Unsplash

El síndrome del consumidor

Estamos cada vez más enganchados a la información, y por ese impulso de querer estar al tanto de todo lo que ocurre.

Disponer de tanta información y tanto contenido nos permite estar en contacto con todo el mundo, pero a la vez nos hace quedarnos en nuestra zona de confort. Implica que todas esas horas de nuestro tiempo disponible que dedicamos a consumir, estamos desaprovechando la oportunidad de dedicarnos a aportar nuestro granito al mundo. Mientras nosotros estamos consumiendo, hay un mínimo porcentaje de personas que están creando.

Crear; la verdadera vocación del hombre

Los humanos por defecto somos seres creativos. Expresamos nuestros pensamientos y sueños a través de la creatividad.

Si quieres crear, actualmente todo es más fácil, La inmensa cantidad del tiempo, el esfuerzo y los recursos que había que dedicarle antes para poder crear algo, se han reducido exponencialmente. Los avances de la tecnología e internet han puesto ser creativo al alcance de la mano de cualquier persona. Estamos en la edad de oro para los creadores.

Para grabar una película, antiguamente los cineastas necesitaban presupuestos desorbitados para disponer de los estudios cinematográficos, las cámaras, y los estudios de postproducción. En la actualidad, con el smartphone que tenemos cada uno, y un software de producción de video, cualquier puede producir un cortometraje desde su casa.

Donde antes hacía falta una orquesta con músicos e instrumentos carísimos, un director, un auditorio y un equipo de grabación personal para poder grabar una obra musical, ahora gracias a software de instrumentos virtuales, programas informáticos de composición musical, cualquier persona con un mínimo de sentido musical y ganas de crear puede componer y producir una composición musical desde un ordenador casero.

Todo eso ha facilitado que ahora hay más creadores que nunca. Sin embargo, el 99% del contenido es creado por tan solo el 1% de esos creadores. Paradójicamente, cada vez es menor ese porcentaje de creadores.

Por qué ser creador

Los seres humanos llevamos la creatividad en nuestro ADN. Por naturaleza, usamos la creatividad para expresar nuestras emociones y pensamientos.

Lo que pasa es que conforme vamos creciendo, desde la escuela, pasando por la universidad y luego en nuestra vida profesional, vamos aprendiendo a seguir las reglas y las normas de la sociedad. En todos esos ámbitos de nuestra vida aprendemos a “encajar” y a seguir la corriente.  Y es justo eso lo que va “matando” nuestra creatividad.

Es hora de redescubrir nuestra esencia creativa y de volver a alinearnos con nuestra vocación verdadera.  Dediquemos más tiempo a expresar nuestros pensamientos y sueños, por ejemplo, a través de la escritura, la pintura, video, fotografía, o la música.

Será la manera de aportar nuestro máximo valor al mundo, a través de aquello que amamos.

Cómo lograr (volver a) ser creador

El siglo XXI es un gran momento para los creadores. Independientemente de cuál sea tu arte, tus habilidades y tu talento, para crear hoy en día solo necesitas curiosidad, tener una mente abierta, y ganas de aprender. Aplicando las siguientes pautas podrás acelerar el proceso de recuperación de tu creatividad:

  • Escribe 10 ideas cada día. La manera más sencilla de empezar fomentar tu creatividad es ir acostumbrándote diariamente a pensar en 10 ideas nuevas y anotarlas en alguna libreta. De esta manera obligarás a la parte creativa de tu cerebro a desarrollarse y a engrasarse un poco más.
  • “Haz algo diferente” cada día: Sal de tu zona de confort y desplaza tus límites, procurando hacer algo diferente cada día. Empieza por algo fácil de conseguir. Prueba a elaborar algún plato de comida nuevo, graba un video con tu cámara, pinta alguna pared de tu casa, o desarrolla alguna idea para redactar un post para tu blog. Sea lo que sea, dedícate a crear todos los días, y tantas veces como puedas. Es el único atajo que existe, y el único truco para crecer y perfeccionarte. El talento ayuda, pero no es imprescindible. Para llegar a la “calidad” hay que acumular “cantidad”. Nadie nace un experto.  La maestría se consigue a base de empezar desde cero y sumar horas de vuelo. Es la única manera; crear cada día.
  • Documenta lo que hayas hecho: Saca fotos o haz un video de lo que hayas creado, y aprovecha tus redes sociales para publicar tu hazaña y añade una descripción, y cuenta una pequeña historia de lo que significa para ti. de compartirlo con tu gente. Es importante crear, y además compartir el proceso y el viaje con los demás.
  • Crea tu audiencia: lo que mola del proceso creativo es que a la vez vas construyendo un público para ti, tu arte, tu producto o tu servicio. Pero estás creando tu público, no con el objetivo de venderles, sino de aportarles tu valor.
  • ¿Cómo puedes aportarles valor? Por ejemplo, escribiendo artículos como este. Se trata de dar algo que hace que la vida de otra persona sea un poquito mejor, sin pretender recibir nada al cambio. Cultivando esta relación con tu público, tal vez en un futuro estén más dispuestos a comprar algo de ti. Crea tu audiencia ANTES de siquiera intentar VENDERLES algo es probablemente lo más importante. Si nadie te conoce, nadie sabe lo que haces o a qué te dedicas, o te comerás un rosco. Primera has de crear esa CONFIANZA con los demás.
  • Genera CONFIANZA. Crear una audiencia implica que tienes que “dar la cara”. Tienes que aparecer delante de sus ojos, para que se fijen en ti, aportándoles valor, y sin pretender venderles. La confianza al fin y al cabo es la base de cualquier relación.
  • Sin ella, no hay matrimonio, no hay sociedad de negocios, y no hay relación de consumidor.  Así que tu objetivo principal es convertirte en una persona/artista/entidad/empresa de confianza. Para eso has de crear “algo” en primer lugar. Y eso es justo lo que la mayoría de la gente pasa por alto. Mucha gente piensa que crear “cosas” es para vender. No lo es. Creas cosas para construir confianza.
  • Identifica tu audiencia/público. Intentar crear para todo el mundo puede agotar tus ideas y motivación enseguida. Al igual que intentar agradar a toda la gente. Es mucho más fructífero ser específico, enfocar y crear tu nicho. Se trata de ir de lo genérico a lo específico. Determina el resultado que quieres conseguir, antes de empezar.
  • La regla del 3%. Exponerte al resto del mundo implica que al 97% de la gente no les va a importar lo que hagas. Ni te van a leer, ni te van a comprar. No les caerás bien ni les gustarás. Tenlo en cuenta a la hora de crear. En cambio, mentalízate para ello y enfoca en ese 3% de personas a quienes les encantará lo que haces.
  • Decide lo que vayas a hacer, antes de sentarte frente al ordenador. Evita dispersarte y de distraerte con otra cosa; decide el objetivo que quieras conseguir, de lo contrario procrastinarás. Hazte una lista de tareas, y elige el objetivo que quieras conseguir. Siéntate, y dedícate por completo a llevar a cabo tu tarea. Convierte el consumir en el premio, una vez hayas cumplido tu objetivo.
  • Bloquea tu tiempo. Tu agenda enseguida se llenará de cosas urgentes, aunque seguramente no sean importantes. Para evitar eso, decide con antelación cuánto tiempo quieres dedicarte a crear. Bloquea esa franja horaria en tu agenda. Asegura tus 30 minutos de dedicación.
  • Evita interrupciones. Notifica a los demás que vas a empezar tu rato de creación. Hazles saber que durante ese tiempo no puedes hablar, y que cuando termine volverás y podrás atenderles. Esto va a aumentar tu productividad notablemente.
  • Separa los dispositivos con los que creas de los que consumes. Otra manera de evitar que te distraigas en tener un ordenador que sea exclusivamente para trabajar y para crear. Borra todos los enlaces a tus redes sociales de tu PC, incluso bloquea el acceso a páginas web que te puedan distraer. Si solo tienes acceso a redes sociales y páginas web en tu móvil o en una Tablet, aumentará tu productividad mientras trabajas en el ordenador.
  • Enseña lo que acabas de aprender. Plantearte enseñar todo lo que sabes te puede resultar abrumador. Mejor empezar por algo más fácil de abarcar. Por ejemplo, ponte una alarma los viernes. Se trata de compartir algo con tu audiencia.  Comparte con ellos lo que hayas aprendido, o algún problema que acabas de resolver. Si tú enseñas algo, no solo les enriqueces a tu audiencia, también creces tú mismo.
  • Crea una racha y no la rompas. Enganchar días en lo que cumples cualquier cosa que te hayas propuesto hacer diariamente fomenta tu motivación. Conseguirás resultados mejores, solo por no querer romper esa racha. Por ponerte un ejemplo, yo me propuse publicar un post nuevo en mi blog cada domingo. Gracias a que he ido encadenando semana tras semana, en algún momento en el que haya podido estar un poco menos motivado, el querer mantener la racha ha hecho que todos los días le dedique al menos una hora a trabajar en mi blog, y a mantener esa constancia para cumplir con mi objetivo de publicar un nuevo artículo cada domingo.
  • Define tu objetivo.  No te pongas a crear por el mero hecho de hacer algo. Trabaja hacia la consecución de algo. Ya sea lanzar tu curso, aumentar tu número de suscriptores, o escribir un libro. Definir tu objetivo ante de empezar te ayudará a trabajar de manera orientada.
  • Fija una fecha límite, y comprométete. Fijar ese objetivo implica también tener que fijar una fecha límite. Si por ejemplo vas a lanzar un libro, antes de acometer el trabajo de escribir, fija el plazo en que quieres tenerlo terminado. Para que estés especialmente motivado, involucra a otra persona que te audite. Dale un billete de 50 Euros y dile que si no consigues tu objetivo en el tiempo que te hayas propuesto, que lo queme. O que haga algo con ello que a ti te ¨duela”. Por ejemplo, regalárselo a alguien que no te cae bien. Así tendrás esa motivación extra para conseguir lo que te hayas propuesto.
  • Compártelo con tu audiencia: ¡Mejora aún, comprométete ante toda tu audiencia!

Crear es la manera más antigua que tenemos los seres humanos de proyectar nuestro interior al mundo exterior. Estamos hechos para compartir nuestra creatividad con la gente que nos rodea, aunque paradójicamente conforme vamos creciendo, la vida nos enseña a reprimir esa creatividad.

Es hora de que vuelvas a tus orígenes. Lanza tu perspectiva al mundo.

Deja de ser un recipiente, que solo se dedica a acumulando y consumir las ideas y creaciones de otros. Sé creativo y expresa tus propias ideas.

Conviértete humano completamente.

El mundo está esperando para que lo inspires; ¿qué vas a ser; consumidor o creador?


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