Salario fijo sin trabajar: ¿utopía o necesidad?


Un estudio reciente llevado a cabo por el World Economic Forum (WEF) vaticina que en 2025 el 52% de los trabajos será llevado a cabo por robots. Nuestros gobernantes están ante una oportunidad de oro para empezar a plantear cómo aprovechar esta situación para mejorar la calidad de vida de todos nosotros.

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foto: geralt (pixabay)

El cambio que se está produciendo

Estamos viviendo la edad de oro tecnológica. Nunca en la historia, el avance tecnológico se implantó tan rápido como actualmente. El cambio está ocurriendo en todos los frentes.

La Inteligencia Artificial, Big Data, Machine Learning, 5G, Internet de las Cosas son solo algunos campos que están revolucionando nuestros trabajos, y la automatización sustituye a cada vez más labores actualmente llevadas a cabo por seres humanos.  

Esto está produciendo una brecha cada vez más grande entre la decreciente demanda laboral, por un lado, y las habilidades solicitadas en las vacantes de trabajo disponibles por otro lado. ¿A qué nos dedicaremos cuando nuestra profesión la lleve a cabo un robot?

¿Un futuro sin empleos?

Pensar que las máquinas nos dejarán sin trabajo sería una visión demasiado simplista y catastrofista. Para abordar esta cuestión, hagamos un poco de memoria histórica.

Cuando en el siglo XVIII se inventó la máquina de vapor, esa llamada Revolución Industrial originó un desplazamiento de trabajadores del campo hacia las ciudades y sus fábricas, cambiando las labores del campo por las labores de producción a gran escala de productos, gracias a las máquinas sostenidas mediante carbón, agua y vapor.

El descubrimiento de la electricidad, el petróleo y el acero originó la llamada Revolución Tecnológica (o 2ª Revolución Industrial). Surgieron tecnologías como el telégrafo o los automóviles que ayudaron a una producción en masa aún mayor.

EL siglo XX estuvo marcada por el auge de los ordenadores, y esa 3ª revolución industrial consistía en la automatización del procesamiento de datos e información.

La 4ª revolución tecnológica que estamos viviendo se basa en la fusión entre las capacidades del ser humano con las máquinas.

La primera conclusión que podemos sacar es que, históricamente, la tecnología ha generado nuevas profesiones, y demanda de nuevas habilidades.

El campesino del siglo XVIII se pudo reconvertir en trabajador de fábrica.

El conductor de carruajes se ha podido reconvertir en conductor de automóvil.

El contable se ha podido convertir en programador informático.

Es decir, el progreso de las nuevas tecnologías siempre ha producido un desplazamiento de trabajadores hacia los nuevos sectores. La demanda decreciente en un sector se contrarresta con una demanda creciente en los nuevos sectores.

Sin empleos, ¿cómo podremos subsistir?

Si los robots van realizando cada vez más tareas humanas, trabajaremos menos tiempo por lo que cabe esperar que en términos generales bajarán nuestros salarios. Eso implica que la clase media irá desapareciendo paulatinamente. Habrá cada vez más gente pobre, y seguirá aumentando la desigualdad entre el poder adquisitivo de los ricos y de los pobres.

Al seguir avanzando la robotización, trabajaríamos cada vez menos, y podría llegar hasta el punto en el que, a nivel global los salarios bajasen hasta el punto de que los ingresos son insuficientes para poder subsistir. Lo que a su vez nos haría a todos más dependientes de ayudas por parte del Estado.

¿Qué soluciones hay ante la desaparición de empleos?

El gran reto que se abre es ¿cómo asegurar que todos podamos tener ingresos suficientes para poder garantizar nivel de vida digno? Empecemos por repasar lo que podemos hacer a nivel individual:

Protección:

En este otro post explicamos los trabajos que estarán más salvaguardados de ser automatizados o robotizados son aquellos que impliquen el uso de la sensibilidad. Hablamos del cuidado de niños, de ancianos, la asistencia a domicilio, los coach personales, los agentes comerciales, por poner unos ejemplos. Por ende, el aspecto humano nunca podrá ser replicado por un robot.

Adaptación: Las nuevas tecnologías fomentan que nuestras habilidades y conocimientos tradicionales queden cada vez más en desuso, y generan la demanda de nuevas habilidades por parte de los trabajadores.

Es imprescindible que cambiemos el chip.  Estudiar una carrera durante 6 años ya no es garantía para trabajar hasta que te jubiles.

Los robots no sustituirán a los médicos, pero los médicos que sepan trabajar con robots sin duda desplazarán a los médicos que sí que sepan trabajar con robots. La consigna es: “Si no puedes con el enemigo, únete a él”. Todos necesitamos seguir formándonos de manera continua.

Aparte de que es requisito individual de cada uno, necesita también ser promovido por las empresas privadas y los gobiernos:

Política de Contención.

Una estrategia que podrían adoptar los gobiernos sería la de intentar frenar la implantación de las nuevas tecnologías, para salvaguardar los empleos de los trabajadores. La historia ha demostrado que el avance tecnológico no se puede frenar.

Por tanto, es mejor adaptarse en vez de tratar de frenar el avance tecnológico. Lo más sensato es aprender a vivir con las nuevas tecnologías, cuanto antes.

Renta Básica Universal: la solución ideal

Hay una corriente cada vez más creciente que apoya la idea de generar una renta básica universal. (o incondicional). Consiste en que el Estado paga un salario fijo a cada ciudadano para garantizar un nivel de ingresos mínimo, trabaje o no trabaje.

Esta idea no es nueva, e históricamente se asociaba a la filosofía comunista. Una objeción comúnmente escuchada es que esto generaría una sociedad de vagos, dado que, al tener la vida resuelta, la gente no tendría una motivación de buscar trabajo. Hasta ahora, esto parecía un argumento razonable en una sociedad capitalista como la Occidental.

No obstante, el concepto de salario base universal habría que verlo dentro de un contexto futuro en el que no habría puestos de trabajo disponibles para una mayoría de personas. Por tanto, en ese el contexto, más que un debate entre ideologías de izquierdas o de derechas, el planteamiento sería por pura necesidad de subsistencia de la humanidad.

El avance tecnológico requiere un cambio de paradigma (o modelo a seguir). Tenemos que sustituir la visión de un puesto de trabajo de por vida con la que crecieron nuestros padres. Esa idea forma parte del pasado.

En ese posible futuro próximo, serán los robots los que trabajarán por nosotros. El Estado proporcionaría un salario a cada ciudadano, lo que garantizará un bienestar básico para todo el mundo.

Eso nos traerá más más libertad para hacer lo que realmente nos gusta. Tendremos más tiempo libre para dedicarlo a nuestras pasiones y para pasarlo con nuestra familia y amigos. Trabajaremos menos tiempo (o de manera esporádica) obteniendo así unos ingresos complementarios.

El gran reto es ¿cómo recaudar los fondos? En un mundo en el que casi nadie trabaja, nadie tiene ingresos, nadie paga impuestos, ¿de dónde saldrá el dinero? ¿Tendrán que pagar los robots esos impuestos que dejaremos de pagar los humanos? Parece una utopía hoy en día, pero no deja de ser una necesidad que llegará más pronto que tarde. Vayamos pensando en ello.

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